ELECCIÓN DE REPRODUCTORES
Es relativamente raro encontrar en venta
reproductores adultos de calidad. La mayor parte de los reproductores
disponibles (hembras o machos) tienen un alto riesgo de presentar defectos
ocultos o no satisfacer las expectativas respecto al estándar. Es natural
entonces que, por lo general, los criadores reserven los cachorros más
prometedores de su criadero para explotarlos personalmente. La elección de
reproductores recaerá entonces en cachorros, lo que significa realizar una
apuesta sobre el porvenir, ya que la conformidad con el estándar de la raza y la
fertilidad sólo se confirmarán mucho más tarde. Mucho más tarde
Elección de un
semental
Elección de una
reproductora
Elección de un
semental
Tratándose de un macho del que todavía nada se sabe respecto a
su descendencia, cuando llega a la pubertad, es prudente controlar la calidad
del semen, antes de destinarlo a una monta o a una inseminación.
El examen de la
movilidad de los espermatozoides debe realizarse en un microscopio con platina
caliente.
Verificación de la calidad del semen
El espermograma (examen detallado del esperma) sirve para
pronosticar el poder fecundante del semen. Este examen permite prever el riesgo
de infertilidad masculina (ausencia o escaso número de espermatozoides, excesivo
número de formas anormales, falta de movilidad, etc.) y seguir el desarrollo de
la pubertad desde el inicio de la actividad sexual. Esto ayuda a determinar el
momento adecuado para destinarlo a la reproducción y también a detectar los
primeros signos de envejecimiento en los sementales próximos a ser retirados de
la reproducción. Se necesitan dos o tres espermogramas consecutivos, con
1 a 2 días de intervalo, para:
- Apreciar la calidad del semen.
-
Evaluar la renovación de la
reserva de espermatozoides, que condiciona el ritmo de utilización del
reproductor.
- Evaluar el
potencial de un semental. Ciertas razas, como el Bullmastiff,parecen presentar
ciclos estacionales, con alternancia de espermogramas de buena y de mala
calidad; en muchos machos, el primer espermograma después de un largo período
de abstinencia es mediocre; otros, por último, no liberan la totalidad de la
fracción espermática en la primera extracción.
Al realizar una extracción de semen, resulta
útil apreciar:
- El color y la transparencia de las tres fracciones: la observación a
simple vista de la fracción espermática, que debe presentar un aspecto
lechoso, permite ya hacerse una idea de la concentración de espermatozoides.
- El volumen del eyaculado: por lo general, es directamente proporcional al
tamaño de la raza y, por consiguiente, a la longitud de las vías genitales de
la hembra.
- ElpH (acidez) del semen: puede revelar una
infección.
- El movimiento de los espermatozoides: se evalúa por observación
irecta al microscopio, sobre una platina caliente y con
poco aumento (observar una imagen similar a "un campo de cereal movido por el
viento" es un buen indicio de la vitalidad general del semen).
- La movilidad de los espermatozoides, que se evalúa por observación directa
al microscopio, con mayor aumento. Hay que calcular la proporción de
espermatozoides inmóviles y, por el contrario, de los de gran movilidad.
- La proporción de formas anormales: se evalúa por observación directa al
microscopio y no debe ser superior al 30%.
- El porcentaje de espermatozoides vivos: se evalúa por observación al
microscopio con un colorante vital (eosina-
nigrosina, que penetra selectivamente en los gametos que
estaban muertos antes de la tinción.
-
El número total de
espermatozoides: se determina a partir de un recuento realizado al
microscopio, en una cámara de recuento celular. Es generalmente proporcional
al tamaño de la raza.
Forma anormal de espermatozoides (4flagelos). Por lo general,
estos espermatozoides carecen de movilidad suficiente y, por lo
tanto, no son fecundantes. El éxito de la inseminación
depende de que las formas anormales no sobrepasen el 30%.
El conjunto de estos resultados se consigna en un cuadro a
partir del cual se puede deducir el potencial de fertilidad de
un semental. Cuando se obtienen varios espermogramas consecutivos
de mala calidad cabe sospechar la posibilidad de que el perro haya
sido sometido a tratamientos médicos (tratamientos con hormonas, antifúngicos o corticoides, radioterapia,
etc.), en épocas recientes o durante el período de
crecimiento. Cuando es posible leer un periódico a través de la fracción
espermática, ésta no posee una concentración
suficiente de espermatozoides.

En un examen del semen con poco aumento, sobre una pantalla, el
movimiento en forma de "campo de cereal movido por el viento" constituye un
buenindicio de vitalidad. El recuento de espermatozoides en
una cámara de recuento celular permite estimar el número total de
espermatozoides y calcular la concentración del semen (debe haber, como mínimo,
150 millones de espermatozoides por dosis inseminante).
La eosina-nigrosina colorea de rosa los espermatozoides
muertos.
Análisis
genealógico
La mejor prueba de la fertilidad de un reproductor
no es el espermograma, sino la existencia de descendencia reciente. El estudio
de su descendencia permite, además, evaluar la calidad genética de su semen por
la aptitud para transmitir sus cualidades a la prole (parecido). También es
conveniente reunir datos sobre el tamaño de las camadas que se le atribuyen,
para valorar su prolíficidad, característica que parece estar relacionada, en
parte, con la vitalidad del semen. Por último, gracias al pedigrí es posible
conocer el número de campeones que existen en su ascendencia, para deducir, en
especial si sus probables cualidades genéticas son consanguíneas.
Elección de una reproductora
Cuando entre
las hembras de una camada se elige a una futura reproductora, también se está
apostando al futuro. Esta elección también se basa principalmente en su
ascendencia. Aunque la responsabilidad genética respecto de la descendencia es
idéntica para ambos progenitores (50%), es preciso tener en cuenta que la hembra
debe asumir además la lactancia y la educación de los cachorros. Por lo tanto,
los criterios de selección de una reproductora deberán abarcar, además de su
valor genético intrínseco, la facilidad para parir, las aptitudes para la
lactancia y las cualidades maternales.