DIFICULTADES DURANTE EL PARTO
Cuando se presentan dificultades durante el parto siempre es preferible
recurrir al veterinario para que aplique las medidas clínicas
o quirúrgicas que correspondan.
Intervenciones médicas
No es aconsejable recurrir sistemáticamente a la oxitocina (hormona
que estimula las contracciones uterinas y que es naturalmente segregada
por la hipófisis posterior), aunque sea un recurso habitualmente
utilizado por algunos criadores. El uso abusivo de esta hormona, en ausencia
de un diagnóstico preciso, puede:
- Provocar desgarros
uterinos si se trata de una inercia secundaria a un obstáculo.
- Provocar la asfixia de todos los fetos, al inducir la constricción
prematura de los vasos aferentes de los cordones.
- No tener ningún efecto en el útero, naturalmente refractario
a la acción de la oxitocina durante los períodos de reposo
(que duran una media hora después de cada expulsión)
y provocar efectos secundarios (principalmente diarreas).
- Inducir la inactividad de la hipófisis posterior, perturbando
así la posterior excreción láctea.
- Provocar eclampsia secundaria.
Algunas perras tienen una predisposición a presentar una inercia
uterina primaria, es decir, sin obstáculos anatómicos:
- Las perras de razas pequeñas (p. ej., Yorkshire Terrier, Caniche
enano y pequeños lebreles) o, por el contrario, de razas gigantes
(p. ej., Bullmastiff y Dogo de Burdeos)
- Las perras de razas muy tranquilas (p. ej., Basset Hound) o, por
el contrario, demasiado nerviosas (p. ej., Cockers) durante el trabajo
de parto.
- Las perras obesas o viejas.
- Las perras con camadas muy numerosas.
Obstáculo para el parto por obstrucción rectal
a causa de un fecaloma.
En esos casos, basta generalmente con un aporte de gluconato de calcio
por vía oral con control del ritmo cardíaco, para recobrar
las contracciones uterinas. Además, al igual que en la especie
bovina, el masaje de las mamas provoca, por reflejo, una descarga de
oxitocina endógena, la cual resulta preferible comparada con el
suministro externo.
Intervenciones quirúrgicas
Como en la especie canina las posibilidades
de manipulación
obstétrica
son muy limitadas, será inevitable recurrir a la episiotomía
(incisión de la comisura vulvar superior) o a la cesárea
cuando fracasan los tratamientos clínicos o existe una obstrucción
evidente de las vías naturales. Las desproporciones fetomaternas
constituyen la principal indicación de la cesárea. Se observan
con frecuencia:
- En las razas braquicéfalas, puesto que las cabezas largas
y aplastadas se encajan con dificultad en la pelvis y originan a menudo
una presentación lateral, con la cabeza replegada contra el
cuello.
- Cuando se sobrepasa el término o cuando las camadas son de
sólo uno o dos fetos, puesto que el tamaño de los fetos
resulta excesivo con relación al diámetro del canal del
parto.
- En las razas "miniaturizadas".
- Cuando la perra fue montada por un semental de mucho mayor tamaño
que ella.
La viabilidad de los cachorros por nacer dependerá de su
madurez (verificable mediante determinación de la concentración
de progesterona), de la duración de las contracciones improductivas
(que implican sufrimiento y anoxia no sólo para el cachorro
encajado, sino también para los fetos en espera), de la rapidez
de la intervención y del tipo de anestesia empleado.
Sólo los productos homeopáticos
pueden administrarse sin peligro.
Reanimación del cachorro recién
nacido en caso de insuficiencia materna
1. Liberar al cachorro de las envueltas fetales.
2. Estirar y cortar el cordón en la zona de constricción.
3. Desobstruir las vías respiratorias con una pera para enemas
o sacudiendo al cachorro cabeza abajo.
4. Provocar la primera inspiración friccionando la caja torácica
o derramando algunas gotas de agua fría sobre la cabeza o en
las orejas.
5. Si no hay respuesta, instilar algunas gotas de un estimulante respiratorio
(p. ej., a base de doxapram) en la lengua o en las cavidades nasales.
6 Si no hay respuesta, realizar movimientos alternativos de balanceo,
que estiren y compriman el diafragma.
7. Estimular el filtrum (surco entre los orificios nasales) o reanimar
con oxígeno.
8 Secar al cachorro y mantenerlo a una temperatura comprendida entre
32 y 36°C.
9. Desinfectar el cordón (povidona yodada).
10. Lograr que el cachorro mame calostro lo más rápidamente
posible.
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