RESEÑA SOBRE FISIOLOGÍA SEXUAL
Sólo se describirán en estas líneas las particularidades propias de la especie canina, cuyo conocimiento resulta de interés para quien desea comprender y manejar las distintas etapas de la reproducción.
El macho
La
hembra
El macho
Particularidades anatómicas
El aparato genital del
perro macho presenta las siguientes particularidades anatómicas:
Un hueso peneano, que expone a los perros de temperamento nervioso (por
ejemplo; el Boxer) a fracturas, durante la cubrición o bien en
las tentativas de separarse bruscamente tras la cópula con
"enganche". El pronóstico de estas fracturas es reservado, pues
la consolidación sólo se logra con reposo y existen
riesgos de secuelas (como persistencia de dolor durante la
cópula o aparición de un callo que comprime la
uretra).Dos bulbos eréctiles, responsables del "enganche" de la
pareja durante la cubrición y de la estimulación de las
contracciones vaginales que contribuyen al ascenso de los
espermatozoides desde el cuello hacia los cuernos uterinos. Cabe
señalar que la parte exteriorizable del aparato genital
masculino, llamada erróneamente "pene" es, en realidad, el
glande del pene, formado por los bulbos eréctiles.Un
músculo bulbocavernoso, que se extiende hasta el perineo. Cuando
resulta difícil extraer semen de un reproductor (por libido
deficiente, estrés relacionado con el entorno, ausencia de
perras en celo, etc.), la estimulación manual de este
músculo puede provocar la eyaculación.
Convergencia de las
vías urinarias y genitales, lo que explica que una
afección de la próstata o la vejiga puede llegar a
alterar la calidad del semen (modificación del pH, presencia de
cálculos, etc.)
Particularidades anatómicas del aparato genital del perro.
1. Uréter
2. Vejiga
3. Conducto deferente
4. Próstata
5. Músculo uretral
6. Bulbo del pene
7. Músculo isquiocavernoso
8. Músculo retractor del pene
9. Lámina interna del prepucio
10. Parte alargada del glande
11. Orificio externo de la uretra.
Aparato genital del perro (vista lateral)
1.
Uretra pélvica
2. Ano
3. Músculo retractor del pene
4. Bulbo del pene
5. Cuerpo cavernoso
6. Músculo isquiocavernoso
7. Cola del epidídimo
8. Escroto
9. Testículo
10. Cabeza del epidídimo
11. Prepucio
12. Orificio externo de la uretra
13. Parte alargada del glande
14. Bulbo del glande
15. Pene
16. Anillo inguinal
17. Conducto deferente
18. Vejiga
19. Uréte
Particularidades fisiológicas
La
edad de la pubertad depende principalmente del tamaño adulto de
la raza (6 meses en las razas miniatura y 18 meses en las gigantes) y
corresponde a la producción de los primeros espermatozoides.
Como la disminución de la fertilidad con el avance de la edad
comienza de manera más precoz en las razas grandes que en las
pequeñas (fenómeno probablemente relacionado con el
envejecimiento tiroideo), el período fértil en los perros
grandes resulta reducido en la misma proporción. La fertilidad
del esperma puede comenzar a disminuir a partir de los 7 años de
edad en las razas gigantes.
Los testículos tienen que haber
descendido bien antes del destete. Es prudente tomar la
precaución de comprobar su presencia en las bolsas durante las
primeras semanas posteriores al nacimiento y después, a
intervalos regulares, hasta la pubertad. En los perros de gran
tamaño el crecimiento puede originar una tracción sobre
los testículos que provoque su ascenso a través del
anillo inguinal (testículo "ascensor"). Además, es
aconsejable verificar durante el período prepuberal que no se
observe la persistencia anormal del frenillo del prepucio, lo que
impediría la cópula en la edad adulta.La
eyaculación del perro es larga (a veces se prolonga durante
más de media hora); se realiza gota a gota y en tres fracciones
diferentes, fácilmente reconocibles e individualizables: La
fracción uretral, translúcida y con acción
lubricante
La fracción
espermática, de aspecto lechoso, que contiene los
espermatozoides.La fracción prostática, de
liberación más prolongada y acción diluyente, que
permite adaptar el volumen del semen a la longitud de las vías
genitales de la hembra. Esta última fracción
también es translúcida, salvo cuando se halla
anormalmente teñida por sangre o por pus, en caso de infecciones
prostáticas.
El número de espermatozoides emitidos depende
de:
- El tamaño de la raza
- la edad del reproductor
- la frecuencia de los apareamientos (las reservas de espermatozoides se renuevan cada cuatro días, como promedio
- la
duración de los períodos de abstinencia (el primer
espermograma después de un período de abstinencia de
varios meses no suele ser satisfactorio, especialmente en las razas de
gran tamaño, como el Dogo Alemán)
- Vulva "obstruida" que obstaculiza la monta natural. Esta malformación afecta
- El equilibrio hormonal del perro (LH, FSH, testosterona y hormonas.
Se
estima que existe una gran probabilidad de fecundación a partir
de 150 millones de espermatozoides normales y
móviles en el eyaculado, como promedio.
Los espermatozoides son muy
sensibles a las variaciones del medio. Sólo pueden sobrevivir
poco tiempo en el medio externo soportando descensos de temperatura,
contactos con sustancias espermicidas o manipulaciones bruscas (por
ejemplo, con la aguja de una jeringa). Sin embargo, pueden sobrevivir
alrededor de 5 días en las vías genitales de la hembra,
aunque sólo conservan su poder fecundante alrededor de
48 a 72 horas después de la emisión.
Influencia de la frecuencia de las cópulas en el número de espermatozoides de cada eyaculado.
La hembra
Particularidades anatómicas
Vulva "obstruida" que
obstaculiza la monta natural. Esta malformación afecta
frecuentemente a las hembras de la raza Berger Picard.Para el
seguimiento del celo, el control de un apareamiento o la
realización de una inseminación deberán tenerse en
cuenta las siguientes características anatómicas en las
perras:Una
vulva demasiado estrecha (como en el Collie), obstruida (como en el
Berger Picard) o con pelos pueden dificultar la monta natural En
las perras, la longitud de la vagina impide la palpación del
cuello uterino por vía vaginal. Por lo tanto, durante el parto
no será posible, por lo general, apreciar la dilatación
del cuello uterino. Cuando
se toma una muestra para frotis vaginal o se realiza una
inseminación artificial hay que tener cuidado de evitar que el
hisopo quede enganchado en la fosa del clítoris. En la
inseminación intrauterina, los fondos de saco vaginales pueden
dificultar el paso de la sonda rígida a través del cuello
uterino. Al
interpretar un frotis, una tira reactiva o una determinación de
la resistividad eléctrica del moco vaginal, es necesario tener
en cuenta la comunicación de las vías urinarias con la
cavidad vaginal. En efecto, la orina puede contaminar la muestra y
falsear su interpretación (presencia de células o de
cristales, modificación de la acidez, sangrados, etc.). La presencia de heces compactas en el recto (fecalomas) durante el
parto dificulta el paso del feto a través del canal
pélvico, que resulta más estrecho, por
lo que al preparar el momento del parto se vaciará el recto. Se
verificará asimismo la ausencia de bridas vaginales en las
primíparas, pues pueden representar un obstáculo para el
parto.
Particularidades fisiológicas
Al
igual que en el macho, la pubertad aparece más
tardíamente en las razas grandes que en las pequeñas. En
la hembra, sin embargo, es necesario distinguir entre pubertad (aptitud
para ovular) y nubilidad (aptitud para llevar a término la
gestación y el parto). Es peligroso que una perra quede
preñada en su primer celo, puesto que su canal pélvico
todavía no se ha desarrollado completamente. Tras la pubertad,
el funcionamiento del aparato genital de las hembras presenta un ritmo
cíclico.
El ciclo sexual de las perras
es monoestral (un solo período de ovulación en cada
ciclo) y de ovulación espontánea (ovulan regularmente
aunque no exista estímulo externo). Esto constituye una gran
diferencia con respecto a las gatas, que presentan varios
períodos de ovulación sucesivos durante cada ciclo de
actividad sexual si no se produce la fecundación; además,
la ovulación se provoca por la copula o por la
estimulación del cuello del útero (por ejemplo, con un
hisopo), lo que aumenta mucho la probabilidad de fecundación,
debido a la perfecta sincronización entre los gametos masculinos
y femeninos, y la prolificidad de la especie felina. No obstante, en
las perras jóvenes el celo puede terminar antes de que se
produzca la ovulación, lo que se asemeja a un ciclo
anovulatorio. En este caso, es frecuente que, algunas semanas
más tarde, vuelva a producirse un celo fecundante. Este
fenómeno de celos disociados no se considera patológico
cuando se observa en una perra menor de dos años.
Particularidades anatómicas del aparato genital de la perra.
1. Ovario
2. Trompa uterina
3. Cuerno uterino
4. Ligamento intercorneal
5. Cuerpo del útero
6. Cuello del útero
7. Vagina
8. Pliegue vaginal
9. Uretra
10. Orificio externode la uretra
11. Fosa clitorídea
12. Glándulas vestibularesmenores
13. Vestíbulo dela vagina
14. Himen
15. Vejiga.
La duración de cada
fase del ciclo estral puede ser variable. Sólo la fase del
post-estro (todavía llamada, a veces, metaestro o diestro),
correspondiente a los períodos de gestación y lactancia,
tiene una duración relativamente estable (120 ± 20
días). El celo, que abarca las fases de proestro y estro, dura,
en promedio, tres semanas, pero esta duración depende del
momento en que se produce la ovulación, variable de una perra a
otra, y, en una misma perra, de un ciclo a otro. De manera que si una
perra ovula una vez 12 días después de las primeras
pérdidas de sangre, no hay que suponer que en el ciclo siguiente
la ovulación se producirá después del mismo plazo.
En efecto, alrededor del 20% de las perras ovulan de manera más
precoz o más tardía.
Prolapso vaginal grave que
impide la monta natural. La protrusión de la vagina fuera de la
vulva, relacionada con predisposiciones anatómicas y hormonales
(estrógenos), es mucho más frecuente durante el celo que
en el parto.
En resumen, cada raza
tiene sus propias particularidades, que conviene
conocer antes de emprender una actividad de reproducción o de
selección
A diferencia de lo que se
observa en la mayoría de las especies, los ovarios de las perras
comienzan a secretar progesterona algunos días antes de la
ovulación. La concentración sanguínea de esta
hormona (progesteronemia) aumenta entonces progresivamente, se produzca
o no fecundación. Las determinaciones de progesterona permiten
entonces detectar la ovulación pero no la gestación
Los óvulos son "liberados"
todavía inmaduros, en un estadio denominado "ovocitario". Por lo
general, no son fecundables antes de las 48 horas. Dada la persistencia
del poder fecundante de los espermatozoides, que también es de
aproximadamente 48 horas, en los criaderos se trata de aumentar las
probabilidades de fecundación, sincronizando el encuentro de los
gametos mientras se hallen "en el mejor estado" posible, con el objeto
de lograr una fertilidad y una prolificidad óptimas.
Excepto durante el período del estro,
la concentración de estrógenos aumenta también
hasta dos meses después del estro, esté la perra
preñada o no. Este aumento explica el seudocelo
(atracción de los machos) que a veces se observa durante este
período o en la época del parto. Durante un seudocelo no
se puede producir una fecundación, dado que no hay
ovulación.
Durante el período de
receptividad sexual que suele tener lugar en los días cercanos a
la ovulación puede observarse, en la hembra, un reflejo postural
caracterizado por la lateralización de la cola tras la
estimulación vulvar. El criador puede guiarse por este signo,
que, sin embargo, debe ser, interpretado con cautela, ya que las
hembras de algunas razas (en particular, de Pastor Alemán)
aceptan al macho fuera del período de ovulación.
Influencia de los parámetros externos
Al igual que en la
mayoría de las especies mantenidas en cautiverio, diversos
factores psicológicos o físicos pueden interferir con la
reproducción de los perros:
Factores psicológicos
El estrés en todas sus
formas (climático, por malas condiciones de alojamiento,
superpoblación, falta de luz, etc.) altera el rendimiento
reproductor de los perros.
El estrés
jerárquico que rige las relaciones de dominación entre
machos y hembras es sin duda el ejemplo más demostrativo. En los
criaderos resulta fácil resolver el problema de competencia
sexual entre machos separando a los reproductores, que no suelen ser
numerosos. Pero es a veces más difícil detectar a ciertas
perras sumisas, que en ocasiones se limitan a manifestar celos muy
discretos, seudogestaciones o lactancia nerviosa, a semejanza de lo que
ocurre en una jauría salvaje con las hembras dominadas, cuya
única actividad sexual autorizada es amamantar a algunos
cachorros, cuando la perra dominante no puede hacerlo.
Factores físicos
En los criaderos no es raro
observar alteraciones de la libido y, en consecuencia, de la
fertilidad, en ejemplares que presentan comportamientos estereotipados
(giro en círculos, recorrido de los patios, tic de fiera
enjaulada, actividades de sustitución, como el lamido o la
automutilación, etc.), que pueden ser el resultado de una forma
de vida poco saludable (falta de ejercicio y de distracciones, etc.).
Se puede observar entonces un adelgazamiento debido a la anorexia, la
mala asimilación de nutrientes, las diarreas y la hiperactividad
que acompañan a veces a estos síndromes depresivos, o
bien, por el contrario, una obesidad derivada de un comportamiento
bulímico. En las hembras, esta obesidad puede ocasionar un
síndrome adiposogenital, caracterizado por ciclos normales, pero
con celos tan discretos que no son detectados por el criador ni por los
sementales.
Salvo en caso de obesidad, la
alimentación no suele provocar problemas de infertilidad en
reproductores en buen estado de mantenimiento.
En cambio, se pueden
sospechar carencias alimentarias en caso de infertilidad secundaria a
un mal estado general (pelaje opaco, despigmentaciones, seborrea, etc.)
o mortalidad perinatal de los cachorros (carencias nutricionales
durante la etapa final de la gestación y, sobre todo, de la
lactancia).
Cuando se observan trastornos
de la maduración folicular simultáneamente en varios
criaderos que emplean la misma alimentación, los análisis
del alimento deberán orientarse hacia:
- El enranciamiento de las grasas (por ausencia de conservantes o malas condiciones de almacenamiento), que reducen la palatabilidad del alimento.
- La escasez de ciertas grasas (por ejemplo, el colesterol, de origen animal, es un precursor de las hormonas esteroides).
- La carencia de vitamina A, zinc o cobre (aunque en este caso previamente suelen aparecer síntomas clínicos de carácter dermatológico).
En la perra la obesidad a veces viene acompañada frecuentemente del celo llamado silencioso (sindrome Adiposo-genital) |