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PERÍODO DE LACTANCIA |
El período de lactancia dura habitualmente
hasta que los cachorros alcanzan las 6 a 8 semanas de vida.
En general, la leche materna cubre las necesidades nutricionales
de los cachorros entre el nacimiento y las 3 semanas de vida. |
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Lactancia materna |
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Durante este período, el objetivo prioritario
del criador consiste en proporcionar a la madre una alimentación
cualitativa y cuantitativamente satisfactoria, para que
pueda cubrir las necesidades de crecimiento de sus crías
sin debilitarse. Para lograrlo, el criador debe controlar
la adecuación entre la oferta (la lactación)
y la demanda (el desarrollo de los cachorros), comparando
el estado de sus perros con las normas de referencia
para la raza. |
Aumento de peso de los cachorros
Algunos clubes de raza disponen de curvas de crecimiento
medio (ver curvas) que permiten verificar el desarrollo
ponderal de un cachorro desde el nacimiento hasta la
edad adulta. Según la raza, el peso de los cachorros
al nacer puede variar entre 70 y 700 g. Después
de la pérdida de peso fisiológica, que
no debe exceder el 10% el primer día, el peso
de los cachorros suele aumentar rápidamente
durante las primeras semanas, con una ganancia diaria
de entre el 5 y el 10%. Pesar diariamente de los cachorros,
siempre a la misma hora, ayuda a controlar su crecimiento. |
Cuando un cachorro no gana peso durante dos días
consecutivos hay que vigilarlo de manera especial.
El criador deberá investigar el origen de todo
retraso del crecimiento, el cual puede estar relacionado
con la madre, cuando afecta a toda la camada (leche
insuficiente o tóxica), u obedecer a factores
individuales, cuando sólo algunos cachorros
presenten dicho retraso (por ejemplo, fisura palatina,
dificultad para acceder a las mamas posteriores, etc.) |
Como en esta fase la morbilidad y la mortalidad
pueden aparecer de manera abrupta, convendrá controlar
regularmente si se escuchan gemidos, observar a los
cachorros cuando maman, y hacer un seguimiento del
comportamiento de la madre, apreciar la vitalidad y
tomar la temperatura rectal de los cachorros y comprobar
su estado de hidratación (mediante el signo
del pliegue cutáneo). En esta fase, la producción
láctea de la madre depende del buen manejo de
las variables ambientales de la maternidad y de la
alimentación
materna. |
Alimentación de la perra que amamanta
Como el riesgo de obesidad en la madre durante la lactancia
es extremadamente bajo, es posible dejarla que se alimente a
voluntad, proporcionándole un alimento que compense la
pérdida masiva de nutrientes a través de la leche.
Las necesidades nutricionales de las perras que amamantan dependen
obviamente del número de crías y, a menudo, en
el momento pico de la lactancia (hacia la tercera semana), son
entre tres y cuatro veces superiores a sus necesidades de mantenimiento.
Las camadas poco numerosas presentan más
riesgo de hipotermia debido a la imposibilidad de calentarse
unos a otros por contacto. Todo error en el racionamiento
puede tener graves consecuencias en esta etapa, tanto
para la madre como para las crías. La elección
de un alimento "para lactancia" debe estar
guiada por los siguientes criterios:

- La palatabilidad de la ración,
que depende esencialmente de la calidad y la cantidad
de materias grasas de origen animal.
- Su gran digestibilidad, que permite al animal una
buena asimilación de los nutrientes, en un
volumen razonable, sin hinchazón abdominal
después de las comidas y con heces reducidas
y moldeadas.
- Su alto valor energético, que orienta la
elección hacia una alimentación seca.
- La calidad y la cantidad de las proteínas
indispensables para el desarrollo esquelético
y muscular de los cachorros.
- Su adecuado contenido en calcio, magnesio y vitamina
D, para limitar el riesgo de eclampsia, especialmente
en las hembras pequeñas con camadas muy numerosas.
- Al finalizar la lactancia, la madre no deberá haber
perdido más del 10% de su peso de mantenimiento.
El crecimiento armonioso de las crías proporciona
información indirecta sobre la calidad de
la lactancia y, por ende, sobre la salud de la madre.
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Hay que tener en cuenta que lo primordial es buscar
el equilibrio de la fórmula, dado que añadir
correctores a una ración para compensar algún
déficit eventual puede interferir en la absorción
de los demás componentes. Así por ejemplo,
en la cría de perros es común la suplementación
excesiva de calcio en la dieta, lo cual puede provocar
carencias en la absorción de zinc y tetania
en lactantes, Durante esta etapa, es muy aconsejable
utilizar un alimento como "Starter", de Royal
Canin, que tiene la ventaja de responder a las necesidades
de la madre durante el último tercio de la gestación
y durante la lactancia, siendo al mismo tiempo un alimento
ideal de destete para la camada (30% de proteínas,
22% de materias grasas y sólo 24% de almidón). |
Las funciones del criador
En el momento del parto, el criador comienza por
inspeccionar la camada para detectar la existencia
de anomalías en los cachorros (fisura palatina,
alteraciones de la coloración del pelo, retraso
del crecimiento intrauterino, etc.). Cabe recordar
al respecto que el color del manto de los cachorros
puede cambiar más tarde; por ejemplo, algunos
cachorros blancos al nacer pueden adquirir otra pigmentaciones
según van creciendo.
A continuación, el criador deberá ocuparse
de que los cachorros mamen rápidamente y reciban
una cantidad suficiente de calostro. Esta primera leche,
además de poseer virtudes nutritivas, permite
estimular la primera defecación y aporta el 95%
de los anticuerpos necesarios para la protección
de los cachorros contra las infecciones. De esta manera
la madre transmite pasivamente su "memoria inmunitaria" a
las crías, la cual las protegerá durante
5 a 7 semanas, a la espera de que adquieran la capacidad
de defenderse activamente por sí mismas contra
las agresiones infecciosas. Las crías son capaces
de absorber estas "armas maternas" durante
un período que no excede las 48 horas posteriores
al parto. Transcurrido ese lapso, los anticuerpos serían
digeridos en el estómago antes de la absorción,
perdiendo así toda su eficacia, y los cachorros
estarían protegidos solamente por los anticuerpos
que hubiesen atravesado la barrera placentaria durante
la gestación.
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Para obtener una protección óptima
de las crías, el criador puede actuar en distintos
niveles:
- Vacunando a las reproductoras en el mes anterior
a la monta (producción máxima de
anticuerpos durante la lactancia); se desaconseja
el uso de vacunas preparadas con virus vivos atenuados
durante la gestación;
- Dirigiendo hacia las mamas a las crías
que no lo hagan espontáneamente en las horas
inmediatamente posteriores al parto;
- Conservando calostro congelado para las crías
de una madre deficiente (especialmente las primíparas)
o de una camada muy numerosa.
Después de esta primera etapa, el papel
del criador se limita a controlar que la hembra
cumpla ciertas tareas por instinto maternal (en
especial, el aseo de los cachorros, indispensable
para estimular sus reflejos de defecación
y de micción) y a vigilar las comidas, colocando
eventualmente a los cachorros menos vigorosos o
más dominados en las mamas posteriores,
que ofrecen una leche más nutritiva. Además,
deberá a veces controlar que los cachorros
no lesionen los pezones de la madre, lo que podría
provocar un rechazo a amamantar.
Cuando se observe insuficiencia materna (cachorros
huérfanos, camada demasiado numerosa, crías
rechazadas por la madre, leche insuficiente o tóxica
después de una infección materna, etc.),
lo que suele traducirse por quejidos incesantes de
todos o de algunos integrantes de la camada, el criador
deberá recurrir a la administración de
leche artificial (lactancia artificial o lactancia
mixta) o a la adopción de algunos cachorros
por otra madre |
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Lactancia mixta |
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Cuando durante las tres primeras semanas, la producción
de leche no alcanza a satisfacer las necesidades de cada
una de las crías (ocurre frecuentemente en las
primíparas), se aconseja administrar un complemento
artificial a toda la camada, en vez de retirar a uno
o varios cachorros para alimentarlos exclusivamente con
leche artificial. |
Lactancia artificial
Cuando toda la camada se ve privada de la leche
materna, la utilización de una leche de reemplazo
adecuada para la especie canina permite generalmente
salvar la vida de los cachorros, a pesar de provocar
un leve retraso del crecimiento en relación
con el promedio de su raza (menos del 10%); este retraso
se recupera frecuentemente después del destete.
Las crías maman espontáneamente más
de 20 veces por día, pero con la lactancia artificial
no puede mantenerse este ritmo. Es aconsejable alimentar
cada 3 horas la primera semana, con un ritmo regular
y respetando estrictamente los períodos de sueño
(más del 90% del tiempo la primera semana),
indispensables para los fenómenos de apego e
impregnación (imprinting).
Aunque se puede "maternizar" leche de vaca
de manera casera para adaptarla a las necesidades de
los cachorros (ver las recetas), las leches en polvo
maternizadas resultan mucho más adecuadas, debido
en particular a los aportes controlados de lactosa. Además
de sus ventajas económicas y de ahorro de tiempo,
la presentación seca limita el riesgo de diarrea
en los cachorros, cuya acidez gástrica aún
no es suficiente para esterilizar el bolo alimentario
de manera eficaz.
Una vez reconstituida y calentada a 37°C, esta leche
se administra con biberón o por sonda gástrica
(del tipo de las sondas urinarias) cuando los cachorros
se niegan a succionar (ver el esquema de la posición
de la sonda). Para el suministro oral con jeringa, la
leche debe tener la consistencia de una papilla más
espesa, a fin de estimular el reflejo de deglución
y limitar así el riesgo de aspiración bronquial
(paso al árbol respiratorio causante de bronconeumonía).
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Técnica de intubación esofágica
en el cachorro, para alimentación forzada. |
Modelización de la curva de lactación
de la perra(ej.: perra de 17 kg = 4 cachorros). |
Adopción por una hembra que amamanta
A fin de evitar
el uso de leche artificial es preferible, cuando el criador dispone
de una hembra nodriza en la misma etapa de la lactancia (o también
en lactancia nerviosa) tratar de que esta hembra adopte a uno
de los cachorros.
La aceptación es aparentemente más fácil
si se frota al huérfano contra las crías de la
nodriza para que se impregne con el olor de éstas. En
efecto, durante los primeros dos días del puerperio, aunque
el cachorro no muestre particular apego por la madre, ésta
sabe reconocer muy bien a sus crías.
A partir de la tercera semana, el criador puede ofrecer muy
progresivamente a los cachorros un alimento de crecimiento, en
forma de papilla tibia, como complemento de la leche materna,
cuya producción comienza a decrecer. Algunas crías
se dirigen espontáneamente a la escudilla de la madre
y comienzan a lamer e imitar su comportamiento alimentario.
A semejanza de los pichones que son alimentados con "leche
del buche", en esta etapa, los cachorros solicitan las regurgitaciones
maternas.
Este conjunto de manifestaciones señala que puede iniciarse
el destete.
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