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PATOLOGÍA NEONATAL |
En los criaderos caninos la mortalidad de
cachorros es relativamente alta y, en muchas
ocasiones, superior al 20%. El período
crítico está comprendido entre
0 y 15 días de vida, pero algunos cachorros,
más débiles desde el nacimiento,
resultan más vulnerables a las infecciones
en el momento del destete (6 a 8 semanas). La
inmadurez del cachorro en cuanto a la regulación
térmica, la inmunidad, la hidratación
y el metabolismo – sumada a la carencia
de reservas hepáticas y de grasas – les
convierte en seres particularmente vulnerables.
Las muertes y los accidentes por aplastamiento
pueden evitarse con un buen diseño de
la maternidad. Las enfermedades infecciosas,
en cambio, son más difíciles de
detectar y de controlar.
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Estadísticas
demorbilidad y imortalidad de los
cachorros con relación a su
edad.
Según Potkay et Bacher, 1977 |
Principio
de la vacunación (inmunidad
humoral). |
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Afecciones virales |
El herpes canino (CHV)
El virus del herpes canino (CHV)
no se desarrolla a temperaturas superiores
a 37ºC. Este virus posee tropismo
por las mucosas "frías" (vías
respiratorias superiores y mucosas
genitales y oculares) y es capaz de
permanecer en estado latente y reactivarse
periódicamente. El efecto patógeno
del CHV se manifiesta en el cachorro
por un síndrome de mortalidad
neonatal. No obstante, este virus también
participa en el mecanismo etiológico
de enfermedades respiratorias del adulto
y además parece estar relacionado
con numerosos problemas de infertilidad
y con el aborto, causantes de un perjuicio
menos evidente que la mortalidad neonatal,
pero responsables de pérdidas
importantes en los criaderos. Esta
verdadera lacra (afecta a más
del 50% de los criaderos en Francia,
incluso a establecimientos muy serios)
no suele durar más de dos años.
Superado este período, los perros
quedan ligeramente protegidos por una
inmunidad relativa (variaciones de
los títulos de anticuerpos protectores),
pero siguen siendo vectores potenciales
de la enfermedad durante toda su vida.
Las crías de una madre infectada
se contaminan principalmente en el
momento del parto, cuando atraviesan
el canal pélvico (los virus
se multiplican activamente en la ucosa
genital durante el período de
actividad sexual, pero también
pueden contaminarse durante el período
neonatal). Aunque la madre muestre
un buen estado de salud, la enfermedad
aparece de forma abrupta, frecuentemente
en toda la camada (entre los 2 y los
8 días de vida), que esulta
diezmada en menos de dos días;
los pocos supervivientes presentan
a menudo secuelas incapacitantes (principalmente
neurológicas). |
Cuando un cachorro
de menos de dos semanas de vida se
retrae y se niega a mamar, hay que
sospechar de hipotermia. |
Esta infección no provoca
síntomas característicos,
pero debe pensarse en el CHV ante todo
episodio de mortalidad neonatal (durante
los primeros 8 días) que afecta
a toda la camada, cuando los cachorros
presentan anorexia y mueren uno tras
otro, emitiendo quejidos incontenibles
por dolor abdominal o, en algunos casos,
mueren de manera brusca, sin mostrar
signos clínicos (en 24-48 horas).
Con frecuencia, la necropsia de esos
cachorros muestra lesiones hemorrágicas
en las vísceras (riñón,
páncreas, pulmón, etc.).
El veterinario debe entonces enviar
de inmediato los órganos afectados
o el cadáver a un laboratorio
especializado para confirmar la causa
de la muerte. Entre tanto, la prevención
consiste en proporcionar calor a las
crías por todos los medios posibles
(incubadora, bolsa de agua caliente,
manta eléctrica, lámpara
infrarroja, etc.) para mantener su
temperatura rectal por encima de los
37ºC. El veterinario puede asimismo
indicar una sueroterapia desde el nacimiento,
con suero proveniente de madres inmunizadas
que hayan perdido recientemente su
camada. Además, existe desde
hace poco tiempo una vacuna que estimula
la producción de anticuerpos
en la perra gestante, lo cual induce
la protección pasiva de los
recién nacidos a través
del calostro. |
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Recomendaciones de temperatura
en caso de infección por el
herpesvirus canino.
(Según Lacheretz, 1987) |
El CHV es poco resistente en el
medio externo y, por lo tanto, la mayoría
de los desinfectantes lo destruyen
eficazmente (hipoclorito de sodio,
formol, sales de amonio cuaternario).
Además, es muy sensible al calor
(> 37ºC), pero muy resistente
al frío. Los animales portadores
del virus deben ser separados de los
demás (perrera, exposiciones),
para evitar todo contacto directo de
mucosa a mucosa (genital o respiratoria)
con animales sanos.
En la actualidad, la prevención "menos
mala" consiste en evitar que
el virus entre en el criadero, poniendo
en cuarentena a los animales recientemente
ingresados y realizando dos controles
serológicos durante este período,
con intervalos de tres semanas.
A menudo la contaminación
del criadero se produce como consecuencia
de apareamientos o inseminaciones
practicadas fuera del criadero con
reproductores "portadores asintomáticos" no
controlados. Por consiguiente, es
aconsejable comprobar que los genitales
externos de los reproductores no
presentan lesiones (pápulas),
limpiarlos con un antiséptico
antes del apareamiento y pedir sistemáticamente
un control serológico de los
reproductores antes de cada apareamiento
o inseminación (a pesar de
que, si el animal no está inmunodeprimido,
el resultado puede ser negativo aunque
sea portador). |
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Aspecto histológico característico
del riñón de un cachorro
infectado por el herpesvirus canino
(inclusiones herpéticas) . |
Moquillo (enfermedad de carré)
Aunque se cuenta con un protocolo
de vacunación eficaz, el moquillo
no es una "enfermedad del pasado".
La morbilidad y la mortalidad neonatales
son altas cuando las madres no reciben
vacunación suficiente. En los
cachorros, la incubación de
esta enfermedad es mucho más
corta y su evolución más
aguda. Cuando la muerte no es inmediata
(forma fulminante), se observan síntomas
poco característicos (hipertermia,
secreciones nasal y ocular, dificultades
respiratorias, diarrea y deshidratación,
y trastornos nerviosos). La tasa de
mortalidad alcanza a menudo el 80%.
El diagnóstico más fiable
se basa en el examen microscópico
de los tejidos del cachorro muerto
(principalmente del tejido nervioso)
y el aislamiento del virus. En los
criaderos, el riesgo es muy bajo cuando
los cachorros son vacunados a partir
de las 7 a 8 semanas de vida, momento
en que desaparecen los anticuerpos
del calostro. Las revacunaciones anuales
permiten mantener una buena inmunidad. |
Título de anticuerpos
en el cachorro |
En la mayoría de los cachorros
existe un período crítico
durante el cual ya no están
protegidos por losanticuerpos del calostro,
pero conservan todavía una cantidad
demasiado alta de anticuerpos como
para ser vacunadosconvenientemente
(los anticuerpos residuales "impiden" la
acción de la vacuna). (Según
Lacheretz, 1987) |
Parvo virosis
Es una enfermedad temible, que provoca
gastroenteritis hemorrágicas
mortales en las crías. En los
criaderos muy poblados, sólo
puede ser combatida de manera eficaz
mediante una vacunación sistemática.
A pesar de esta precaución,
todavía se observan criaderos
afectados por esta epizootia en los
que sólo consiguen disminuir
la tasa de mortalidad mediante la desinfección
minuciosa (en particular, desinfección
del local de confinamiento para maternidad,
con hipoclorito de sodio o formol al
1%, e higiene de las madres al ingresar
a la maternidad, con hipoclorito de
sodio al 0,5%) y la vacunación
precoz y sistemática de los
cachorros. Éstos atraviesan
un período crítico durante
la 6ª y la 7ª semanas de vida, durante
el cual ya no están suficientemente
protegidos por los anticuerpos de origen
materno y todavía no lo está por
los inducidos por la vacunación.
Actualmente se logra disminuir ese
riesgo vacunando a los cachorros entre
una semana y 10 días antes del
plazo medio de aparición de
los síntomas, con una nueva
vacuna más concentrada, y administrando
nuevas dosis cada 10 días, para
cubrir el período crítico
hasta las 12 semanas de vida. |
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Enfermedades bacterianas |
Muchas bacterias responsables de
septicemia o diarrea neonatal en las
crías pueden hallarse también
en animales clínicamente sanos.
La aparición de síntomas
en un cachorro depende generalmente
de su posibilidad de mamar calostro,
del número de bacterias involucradas
y de su protección inmunitaria,
la cual a su vez se relaciona con el
estado inmunitario de la madre, la
edad del cachorro, la cantidad de microbios
presentes en el ambiente, el estrés
y otros muchos factores individuales.
Se explica así la dificultad
de atribuir los síntomas a una
bacteria determinada, con el pretexto
de que ha sido detectada en un único
examen bacteriológico de heces. |
Las bacterias patógenas
más frecuentes en los cachorros
de criadero son las siguientes:
Las bacterias responsables de mastitis
en la madre ("síndrome
de la leche tóxica")
o de abscesos cutáneos (estafilococos)
que pueden provocar septicemia
neonatal en las crías. Éstas
también pueden proceder
de infecciones umbilicales, en
especial si la madre presenta prognatismo
(Grifón de Bruselas y otras
razas braquicéfalas), puesto
que la oclusión dental deficiente
dificulta el corte de los cordones
umbilicales.
- Los colibacilos, que pueden
provenir directamente de la madre
cuando padece una metritis puerperal.
-
Las campilobacterias, a las que
frecuentemente se alude si se trata
de criaderos en los que se alimenta
a los cachorros con carcasas molidas
de aves crudas y leche. Estas bacterias
provocan abortos, aumento de la
mortalidad y nacimiento de cachorros
débiles;
-
Los coccidios provocan infecciones
de aparición más
tardía (período de
destete) y raramente mortales,
pero causantes de retraso del crecimiento
y de diarreas con heces recubiertas
de moco y, a veces, sanguinolentas.
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Ano en "coliflor",
indicio de síndrome de la
leche tóxica. |
Mastitis
infecciosa aguda causante del síndrome
de la leche tóxica en los
cachorros. |
Retraso del
crecimiento en algunos cachorros
de una misma camada de Golden Retriever.
El cachorro situado a la izquierda
de la foto recuperó su estatura
normal un mes después del
destete (homeorresis). |
El diagnóstico, en un criadero
canino, de infecciones neonatales
víricas o bacterianas, y el
tratamiento derivado de este diagnóstico
se basan en el examen sistemático
y rápido de los fetos abortados
y los cachorros nacidos muertos o
que mueren durante las dos primeras
semanas. Lamentablemente, muchos
cadáveres se arrojan a la
basura (incluso cuando existen reglamentaciones
que lo prohiben) o al incinerador
sin que se haya realizado una necropsia.
Sólo a través de una
verdadera colaboración entre
criadores,veterinarios y laboratorios
se logrará reducir la considerable
incidencia de estas enfermedades
en la rentabilidad de los criaderos
caninos. |
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